Sobre el proyecto
El proyecto situado en la desembocadura del río Gallego en el río Ebro, se concibe como un observatorio suspendido sobre el plano del agua, un lugar que espera la inundación máxima para que la superficie líquida genere reflejos y reverberaciones que conforman el cielo de la arquitectura. El proyecto se organiza mediante una estructura ligera y repetitiva que se despliega sobre el paisaje, creando plataformas, espacios abiertos y ámbitos más íntimos que responden a distintas maneras de observar: la mirada común, la mirada artística y la mirada científica. Se pueden ver cómo las cubiertas flotantes, los apoyos esbeltos y las geometrías proyectadas construyen un sistema que oscila entre lo topográfico y lo atmosférico. El conjunto funciona como un dispositivo paisajístico capaz de registrar el agua, la luz y el tiempo, ofreciendo un espacio para observar, interpretar y habitar el territorio desde una arquitectura casi etérea.









